Decenas de miles de personas huyen de los enfrentamientos en República Democrática del Congo hacia un campamento de refugiados superpoblado en Burundi
Los enfrentamientos recientes en el este de la República Democrática del Congo (RDC) han forzado a decenas de miles de personas a cruzar la frontera hacia Burundi. Más de 65.000 personas han encontrado refugio en el campamento de Busuma, donde las condiciones de vida siguen siendo extremadamente duras.
El campamento, que está oculto en los densos bosques del norte de Burundi, ha crecido rápidamente desde diciembre. Hileras de refugios improvisados y tiendas de campaña se extienden ahora por las laderas, donde viven familias que llegaron con poco más de lo que podían llevar consigo.
Esperance Sakina Hatari es oriunda de Mutarule, un poblado de Kivu Sur. Llegó en diciembre de 2025 tras huir de la violencia en la República Democrática del Congo, que obligó a más de medio millón de personas a abandonar sus hogares.
Ahora pasa sus días haciendo carbón cerca de la entrada del campamento con la esperanza de ganar algo de dinero.
"No es fácil ser refugiado. Dejamos todo atrás cuando nos fuimos. Nos fuimos sin nada. Solo trajimos a nuestros hijos, nada más. Algunos de nosotros no tenemos alimento, ni refugio, ni mantas. Dormimos en el suelo, y los niños están muriendo de frío y hambre", dice Esperance. "Mi marido y yo estamos separados. Él está allá, y yo aquí sola con los niños. Son muchas las familias separadas".
Muchas familias llegaron casi sin nada, como Esperance y sus niños. Son innumerables los refugiados que aún desconocen lo que les sucedió a sus familiares que se quedaron en el Congo.
El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), junto con voluntarios de la Cruz Roja de Burundi, están trabajando en el campamento para ayudar a las familias desplazadas a contactar a sus seres queridos y acceder a servicios básicos de conectividad.
Noemie Niyongere y su equipo del CICR están ayudando en la reconexión del contacto entre los familiares que fueron separados durante los enfrentamientos y desplazamientos. Su equipo registra casos, trabaja en coordinación con colegas de RDC y facilita llamadas telefónicas para que los familiares puedan contactarse con sus seres queridos.
"Las condiciones de vida no son fáciles. Cerca de dos tercios de las personas no tienen refugio, algo verdaderamente deplorable. Se sufre mucho cuando llueve o hay mucho sol. En términos de asistencia, las personas reciben muy poco en comparación con lo que necesitan", dice Noemie.
Durante una visita reciente, un equipo del CICR observó cómo un grupo de refugiados que se había reunido en el centro de conectividad para hacer llamadas telefónicas tuvo que volver rápidamente a las carpas cuando comenzó a diluviar en el campamento.
El agua se filtró rápidamente a través de las lonas de plástico que muchas familias utilizan como refugio. Miles de refugiados carecen prácticamente de protección alguna frente a las inclemencias del tiempo.
El acceso al agua potable y al saneamiento sigue siendo muy difícil en el campamento. A pesar de los esfuerzos de las organizaciones humanitarias por aumentar el suministro de agua y construir letrinas, muchos refugiados siguen teniendo un acceso limitado al agua potable y, a veces, deben recorrer largas distancias fuera del campamento para conseguirla.
Desde fuera de su refugio, Anastasie Cubwa observaba cómo las familias corrían para proteger sus escasas pertenencias de la lluvia. Al igual que muchos aquí, ya ha tenido que desplazarse varias veces.
"Antes vivíamos en el campamento de Bwagiriza. Pasamos siete años allí. Estábamos cansados de las difíciles condiciones de vida y decidimos volver a casa. Cuando llegamos, la crisis nos tomó por sorpresa", dice Anastasie. "Oíamos las bombas. Al principio, solo las oíamos a lo lejos y pensábamos que no nos pasaría nada. Pero luego los bombardeos se acercaron. Una bomba mató a varias personas; otra cayó sobre una colina; y otra aterrizó detrás de las casas donde estábamos. Me fui y me llevé a los niños".
Ahora que se encuentra varada en Busuma, la situación de Anastasie pone de manifiesto un problema más generalizado.
El CICR advierte que, a medida que se multiplican las crisis en todo el mundo, la financiación destinada a emergencias menos conocidas es cada vez más escasa.
Estas son algunas de las actividades que el CICR llevó adelante en 2025:
- Facilitó casi 10.400 llamadas telefónicas entre refugiados o solicitantes de asilo y sus familiares separados.
- Proporcionó acceso gratuito a Internet a más de 27.000 personas para restablecer y mantener el contacto con sus familiares.
- Registró 730 nuevos casos de menores no acompañados y separados de sus familiares.
- Localizó a 119 personas y esclareció su paradero.
- Facilitó el intercambio de 1.315 mensajes de Cruz Roja entre familiares separados en Burundi y en el extranjero.
- Distribuyó 2.000 kits de artículos básicos para el hogar (mantas, esteras, jabón, utensilios de cocina, mosquiteras y cubetas) y 500 kits de higiene (latas, jabón, cubetas, palanganas, pastillas potabilizadoras y toallas higiénicas reutilizables).
- Donó cinco depósitos de agua potable de 10.000 litros y financió actividades de suministro de agua en camiones cisterna.
- Entregó 120 pulverizadores, 120 equipos de protección personal y barriles de cloro para apoyar las actividades de desinfección en los centros de acogida.
Para más información:
Eléonore Asomani, CICR, Dakar: +221 78 186 46 87, easomani@icrc.org
Mateo Jaramillo, CICR, Nairobi: +254 716 897 265, mjaramillo@icrc.org
LISTA DE TOMAS
Duración: 04:23
Ubicación: Campamento de Busuma, Burundi
Fecha de filmación: marzo de 2026
Derechos de autor: CICR, acceso irrestricto
Créditos en pantalla: CICR, escrito o logo
00:00:00 - 00:00:13
Varias tomas del campamento de Busuma
00:00:13 - 00:00:19
Esperance Sakina Hatari preparando una pila de carbón
Audio - Esperance Sakina Hatari:
00:00:19 - 00:00:43
No es fácil ser refugiado. Dejamos todo atrás cuando nos fuimos. Nos fuimos sin nada. Solo trajimos a nuestros hijos, nada más. Algunos de nosotros no tenemos alimento, ni refugio, ni mantas. Dormimos en el suelo, y los niños están muriendo de frío y hambre.
00:00:43 - 00:00:50
Varias tomas de personas cortando leña.
Audio: Esperance Sakina Hatari
00:00:50 - 00:01:08
Mi marido y yo estamos separados. Él está allá, y yo aquí sola con los niños. Son muchas las familias separadas.
00:01:08 - 00:01:18
Varias tomas de un lugar de sepultura fuera del campamento de Busuma
00:01:18 - 00:01:21
Plano medio del campamento de Busuma
00:01:21 - 00:01:33
Varias tomas de Anastasie Cubwa
Audio: Anastasie Cubwa
00:01:33 - 00:01:51
Antes vivíamos en el campamento de Bwagiriza. Pasamos siete años allí. Estábamos cansados de las difíciles condiciones de vida y decidimos volver a casa. Cuando llegamos, la crisis nos tomó por sorpresa.
00:01:51 - 00:02:45
Oíamos las bombas. Al principio, solo las oíamos a lo lejos y pensábamos que no nos pasaría nada. Pero luego los bombardeos se acercaron. Una bomba mató a varias personas; otra cayó sobre una colina; y otra aterrizó detrás de las casas donde estábamos. Me fui y me llevé a los niños.
00:02:45 - 00:02:57
Varias tomas de Noemie Niyongere, del CICR, trabajando en el campamento de Busuma
Audio: Noemie Niyongere
00:02:57 - 00:03:25
Las condiciones de vida no son fáciles. Cerca de dos tercios de las personas no tienen refugio, algo verdaderamente deplorable. Se sufre mucho cuando llueve o hay mucho sol. En términos de asistencia, las personas reciben muy poco en comparación con lo que necesitan.
00:03:25 - 00:03:39
Varias tomas de Noemie Niyongere, del CICR, trabajando en el campamento de Busuma.
00:03:39 - 00:03:50
Varias tomas de actividades en la carretera en el campamento de Busuma.
00:03:50 - 00:04:04
Varias tomas de actividades en el mercado en el campamento de Busuma.
00:04:04 - 00:04:23
Varias tomas de la vida durante una tormenta en el campamento de Busuma.
XXX
FIN