28-09-2021 | Latest News , Africa

Malí: el cambio climático transforma el lago Faguibine en un desierto y obliga a la población a exiliarse

A un mes de la Conferencia de la ONU sobre el Cambio Climático (COP26), un nuevo testimonio de Malí puso de manifiesto de qué manera los riesgos climáticos amenazan a las comunidades en zonas de conflicto.

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) advierte que la crisis climática está agravando una situación que ya es grave de por sí, en la que la población tiene dificultades no solo para adaptarse a las reiteradas crisis climáticas, sino para recuperarse de ellas.

Patrick Youssef, director regional del CICR para África, manifestó que las personas más vulnerables del mundo —generalmente, las que atraviesan conflictos armados— son quienes tienen menos capacidad de superar las consecuencias del cambio climático.

“El cambio climático afecta a las personas más pobres y vulnerables del mundo. Por desgracia, los agricultores y otras comunidades son incapaces de hacer frente al cambio climático. Desde la COP26, exhortamos a los dirigentes mundiales a adoptar medidas concretas y un compromiso concreto para acercar la acción climática a quienes sufren en silencio”, dijo Youssef.

 La situación en Malí muestra de qué manera luchan las personas necesitadas. El lago Faguibine está ubicado en el norte de Malí, a 80 kilómetros de Tombuctú. En la década de 1970, luego de haber atravesado períodos de sequía cada vez más calamitosos, el lago comenzó a evaporarse.

 De a poco, las dunas sustituyeron a las vastas extensiones de agua y de tierras de cultivo bañadas por las inundaciones del río Níger. Hoy, los habitantes de la región deben conformarse con una temporada de lluvias que dura solo tres meses: de julio a septiembre. Durante el resto del año, las temperaturas rondan los 50 °C. *

Las consecuencias fueron catastróficas para los seis municipios situados al costado del lago. La actividad pesquera quedó en el pasado, y se observó un enorme descenso de las actividades agrícolas y ganaderas. La arena sepulta las viviendas de las aldeas de Bilal Bancor, Bintagoungou y Mbouna.

Hay escasez de tierras utilizables, lo que genera disputas periódicas entre agricultores y ganaderos. Mahamadou Ousmane es agricultor: “No pasa un solo día sin que haya conflictos entre ganaderos y agricultores. El espacio es reducido, y todos quieren una parte de lo que queda. Por ende, hay tensión.”

Las personas talan los últimos árboles que siguen en pie, lo que empeora la erosión y la deshidratación del suelo. Pero para algunas personas, no hay alternativa si pretenden sobrevivir. Alhousna Walet Alhassane es leñadora. Como viuda, debe valerse por sí misma. “Sé que está destruyendo el medio ambiente, pero, si no lo hago, ¿cómo compraré alimentos?”.

Desde que el lago se secó, el gas inflamable comenzó a filtrarse del suelo. Cuando se prende fuego, destruye los pocos árboles que quedan, y el suelo queda inapto para la agricultura. Moussa Mouhamadou Touré nos muestra los campos donde solía cultivar alimentos. “Miren cómo cambió de color nuestra tierra. Es roja, negra, granulada. El gas quemó toda la tierra, junto con los árboles.”

La pobreza sobrevino, y los más jóvenes no tienen más remedio que abandonar las aldeas y la región. La seguridad alimentaria y la supervivencia económica de las aldeas corren peligro.

En el pasado, la zona del lago producía madera, ganado, pescado y grano que se exportaban tanto a otras partes de Malí como a los países vecinos de Argelia, Costa de Marfil y Mauritania. Las personas podían comprar artículos textiles, motocicletas, electrodomésticos y repuestos.

El hijo de Moussa Mahamadou Touré emigró a la capital, Bamako: “La aldea solo funciona gracias a nuestros valientes hijos, que se marcharon. Entre el cincuenta y el sesenta por ciento de la población se fue.”

Su hijo cuenta la misma historia: “Vine a Bamako porque antes nuestros padres eran agricultores, pero, durante toda nuestra infancia, hubo una sequía. Quienes vivimos aquí repartimos nuestros ingresos entre nosotros y nuestras familias del norte.”

Los jóvenes que permanecen en la región se enfrentan a otro peligro: el reclutamiento por parte de grupos armados. Hay escasez de trabajo y la escuela de Bintagoungou está cerrada.

El alcalde, Hama Abacrene, nos muestra un edificio escolar lleno de arena. “Esta escuela tiene capacidad para casi 400 alumnos. 400 alumnos. Es una generación entera. Una generación perdida, condenada a huir. O a ser reclutada.”

El CICR puso en funcionamiento un proyecto para estabilizar 10 hectáreas de dunas en Bilal Bancor. La idea consiste en bloquear la ruta principal por la cual la arena avanza hacia la aldea. El proyecto contó con la participación de más de 100 personas de hogares vulnerables, quienes pudieron generar ingresos diarios durante unos 20 días.

Malí es uno de los países más pobres del mundo y lleva muchos años afectado por el conflicto. La situación humanitaria es crítica y las condiciones son duras. Malí está formado mayormente por desierto o semidesierto y, según el Índice de la Iniciativa de Adaptación Global de Notre Dame (ND-Gain), es uno de los 20 países más vulnerables al cambio climático.

*El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático prevé un aumento medio de la temperatura de 3,3 °C para África Occidental de aquí a 2100, con el riesgo de un aumento de 4,7 °C en el norte de Malí durante el mismo periodo.

 DESCRIPCIÓN DE LAS IMÁGENES

Lugar: aldeas de Bilal Bancor, Mbouna y Bintagoungou, a orillas del lago Faguibine, y la capital, Bamako (Malí)

Fecha: junio de 2021

Extensión: 14 min con 15 seg 

Formato: mpeg4

Camarógrafo: Birom Seck

Editores: Birom Seck y Tristan Audéoud

Productor: Didier Revol

Idiomas: francés, songhay, tamasheq

Derechos de autor: libre de derechos

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Vista aérea de Bilal Bancor, que experimenta toda la fuerza del desierto invasor. Las dunas fueron estabilizadas para frenar su avance. (3 imágenes)

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Abdul Karim Ag Al Hassane era agricultor. Luego, la arena sepultó sus campos y lo obligó a convertirse en pastor de ganado. Repasa los daños que sufrieron sus tierras.

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Mahamadou Ousmane es agricultor: Siempre vivió en Bilal Bancor. Sentado en una duna, contempla con impotencia los montículos de arena que encierran su aldea hace varios años. (3 imágenes)

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Un hombre camina por el desierto. (1 imagen)

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Extracto: Mahamadou Ousmane, agricultor:

“Cuando nuestras tierras tenían agua, cultivábamos arroz y trigo,

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y abastecíamos de granos a Goundam, Douethirey y Tombuctú.

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Hoy, la poca agua que llega al estanque apenas alcanza para cultivar lo mínimo para sobrevivir. 

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El lago de Faguibine fue reemplazado por una extensión de tierra agrietada, con unas pocas conchas, vestigios de que alguna vez hubo agua y vida. (2 imágenes)

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Los habitantes de la aldea construyen barreras naturales para estabilizar las dunas y evitar que estas se muevan. La arena ya está peligrosamente cerca de sus casas. (2 imágenes)

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Extracto: Abdul Karim Ag Al Hassane. Antiguo agricultor, actual ganadero.

“Toda esta zona estaba cubierta de agua.

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Luego, el agua se retiró y los árboles comenzaron a crecer en torno al lago.

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Más adelante, los árboles empezaron a desaparecer

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y las personas cultivaron donde antes estaban los árboles.

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Durante la primera rebelión, llegaron los desplazados. Destruyeron el bosque.

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Cuando el bosque desapareció, se formaron montículos de arena.”

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Las mujeres recogen leña, la atan en fardos y la venden en el mercado. (3 imágenes) 

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Alhousna Walet Alhassane es leñadora, viuda y madre de tres hijos. Como persona mayor que vive sola, debe cortar árboles para sobrevivir, aunque es consciente de las consecuencias medioambientales. (5 imágenes)

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Alhousna vende en la aldea la madera que recogió. (5 imágenes)

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Extracto: Alhousna Walet Alhassane, viuda y leñadora. Madre de tres hijos.

“Sé que está destruyendo el medio ambiente, pero, si no lo hago, ¿cómo compraré alimentos?”.

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Mis hijos son mayores. Hicieron lo que hacen todos los jóvenes:

se fueron de casa y nunca se ponen en contacto.

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00:03:22,080 --> 00:03:30,919

Yo me quedé aquí. Ahora están en distintos países.”

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Imágenes de una aldea fantasma cercana al lago. Mientras el desierto avanza, las casas se llenan de arena. Más de la mitad de los habitantes se fueron, sobre todo los más jóvenes. (5 imágenes)

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Cadáveres de animales. (4 imágenes)

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Hay muy poca agua en el lago Faguibine. Los pastores deben caminar varios kilómetros para que su ganado pueda tomar agua. Cuando la arena sepultó sus campos, Abdul Karim Ag Al Hassane se vio obligado a convertirse en pastor de ganado para sobrevivir.

Vista aérea de un rebaño de ganado.

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Abdul Karim lleva a sus animales al punto de abastecimiento de agua para que puedan beber. (7 imágenes)

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Abdul Karim no siempre fue un pastor de ganado. Añora la época en que podía cultivar sus tierras. Tras alimentar a sus animales y encerrarlos, se dirige a casa, exhausto. (5 imágenes)

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00:05:11,439 --> 00:05:20,279

“Prefiero los cultivos a la ganadería.

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00:05:20,279 --> 00:05:24,079

No supone grandes gastos. Se cultiva y se cosecha.

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Los animales son mucho más extenuantes:

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hay que moverlos, regarlos,

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comprar pienso

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00:05:38,560 --> 00:05:41,360

y correr detrás de ellos día y noche.”

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Mahamadou Ousmane es agricultor, pero la falta de agua y de seguridad hacen que la vida no sea fácil. Se rehúsa a irse de su aldea. Observa a su mujer e hijas cosechar el maíz que intentarán vender en el mercado. (7 imágenes)

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“No pasa un solo día sin que haya conflictos entre ganaderos y agricultores.

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El espacio es reducido, y todos quieren una parte de lo que queda.

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Por ende, hay tensión.

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Luego de cosechar nuestros productos, debemos transportarlos, lo cual es peligroso.

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Hasta las mujeres que ven detrás de mí corren peligro. 

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00:06:35,160 --> 00:06:40,000

Pueden robarles el maíz por el camino.”

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00:06:40,000 --> 00:06:48,680

La aldea de Mbouna es una comunidad de 5000 personas, que son, en su totalidad, agricultores sin tierra. La mitad de ellas se marcharon para poder mantener a los aldeanos más viejos que se quedaron en casa.

El lago Faguibine no es más que un lejano recuerdo. Desde que el lago se secó, el gas inflamable comenzó a filtrarse del suelo. Cuando se prende fuego, destruye los pocos árboles que quedan. Vista aérea de la tierra quemada donde estaba el lago.

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Imágenes de plantas secas y de madera muerta. (2 imágenes)

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Moussa Mouhamadou Touré siempre vivió en Mbouna. Recuerda cuando su zona era una de las principales proveedoras de grano de la región de Tombuctú. Ahora, las aguas del lago se retiraron. El gas de combustión se escapa del suelo, lo que imposibilita el cultivo de la tierra.

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Extracto: Moussa Mouhamadou Touré

“Miren, miren, miren.”

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Moussa sostiene tierra quemada en sus manos.

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“Miren cómo cambió de color nuestra tierra. Es roja, negra, granulada. ¿Lo ven?

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El gas quemó toda la tierra, junto con los árboles. La tierra cambió de color. Debemos afrontar todos estos problemas.

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La tierra quemada por el gas desprende humo. Moussa rasca la superficie y descubre brasas incandescentes. (4 imágenes)

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Se observa un tronco de árbol carbonizado. (1 imagen)

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“Aquí había un gran bosque. Anteriormente, había un lago donde solíamos cultivar.

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00:07:51,160 --> 00:07:56,759

El bosque creció luego de las sequías. Después del bosque, vino el gas.

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00:07:56,759 --> 00:08:01,199

El gas destruyó todos los árboles que teníamos.”

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Moussa se va a casa. (2 imágenes)

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00:08:09,079 --> 00:08:09,560

Mahamadou es el hijo de Moussa. Como casi todos los jóvenes de su aldea, vive en Bamako, la capital maliense, en un exilio autoimpuesto desde donde mantiene a su familia.

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00:08:09,560 --> 00:08:24,720

Extracto: Mahamadou Moussa

“Hola. ¿Cómo estás? ¿Todo bien por allí? Acabo de enviarte 30 000 francos CFA por Moi Cash, así que puedes ir a retirarlos.”

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00:08:24,720 --> 00:08:33,759

Extracto: Moussa Mahamadou Touré

“¡Que Dios te bendiga! Muchas gracias.”

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00:08:33,759 --> 00:08:58,000

Moussa se dirige al comercio de la aldea para retirar el dinero que le envió su hijo. (5 imágenes)

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00:08:58,000 --> 00:09:08,039

La casa de Moussa. En el patio, los niños juegan mientras las mujeres conversan. (3 imágenes)

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00:09:08,039 --> 00:09:13,480

Extracto: Moussa Mahamadou Touré

“La aldea solo funciona gracias a nuestros valientes hijos, que se marcharon.

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00:09:13,480 --> 00:09:17,279

Entre el cincuenta y el sesenta por ciento de la población se fue.”

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Bamako, en la zona donde vive Mahamadou, el hijo de Moussa. (2 imágenes)

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00:09:23,200 --> 00:09:29,759

Mahamadou, el hijo de Moussa, vive en Bamako hace tres años. Decidió arriesgarse en la capital, donde hace trabajos ocasionales, lo cual le permite ganar lo suficiente para mantener a su mujer, a su bebé recién nacido y a sus padres en Mbouna. Como sabe lo difícil que es para los niños asistir a la escuela en su aldea, los tiene con él para que puedan recibir una educación.

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00:09:29,759 --> 00:09:55,440

Los niños aprenden a leer y a escribir en un aula improvisada en su casa. (6 imágenes)

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00:09:55,440 --> 00:10:02,240

Extracto: Mahamadou Moussa

“Vine a Bamako porque antes nuestros padres eran agricultores,

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00:10:02,240 --> 00:10:06,960

pero, durante toda nuestra infancia, hubo una sequía.

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00:10:06,960 --> 00:10:16,679

Cuando tuvimos la edad suficiente, debimos trasladarnos aquí para ganar dinero y enviar algo a nuestras familias, para que pudieran comer.

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00:10:16,679 --> 00:10:21,600

Los jóvenes de mi generación viven aquí con sus esposas.

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Quienes vivimos aquí repartimos nuestros ingresos entre nosotros y nuestras familias del norte.

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00:10:29,600 --> 00:10:38,000

Solemos recibir alumnos del norte, lo que incrementa nuestros gastos.”

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Mahamadou va a visitar a su mujer, que acaba de parir a su primogénito. (6 imágenes 

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Bintagoungou es una pequeña aldea cerca del lago Faguibine. También fue invadida por las arenas. Es una de las pocas aldeas que rodean el lago que cuenta con escuela. Sin embargo, la erosión del suelo, los fuertes vientos y la arena, que sepultó sus aulas, la volvieron inaccesible para sus 400 alumnos, que ahora deben valerse por sí mismos. (4 imágenes)

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00:11:33,120 --> 00:11:44,440

Extracto: Hama Abacrene, alcalde de Bintagoungou

“¿Lo ven? Esta duna no estaba allí antes. Ingresó en la escuela por la derecha. El terreno era plano entre esos dos bloques

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00:11:44,440 --> 00:11:59,840

Esta escuela tiene capacidad para casi 400 alumnos 400 alumnos. Es una generación entera. Una generación perdida, condenada a huir. O a ser reclutada.

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00:11:59,840 --> 00:12:09,720

Una fuerza más fuerte que nosotros destruyó la escuela: el avance del desierto, la erosión y la arena.

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00:12:09,720 --> 00:12:22,720

Desde 2012, nuestros municipios solo lograron sobrevivir gracias al apoyo de nuestros socios. Son socios humanitarios y de desarrollo, que no suelen abundar por aquí.

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00:12:22,720 --> 00:12:36,519

La mayor inversión necesaria no apunta a distribuir ayuda a las personas. Lo que se necesita es identificar la causa del problema y resolverla 

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Eso supone estabilizar las dunas para detener la erosión de inmediat 

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00:12:42,879 --> 00:12:51,200

y volver a llenar el lago de agua para que las personas puedan ganarse la vida.

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00:12:51,200 --> 00:12:58,559

Si miran las zonas del lago Faguibine que todavía tienen agua, verán un ganado maravilloso.

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00:12:58,559 --> 00:13:21,399

Hama Abacrene observa con impotencia un aula que fue arrasada por los fuertes vientos. Todo lo queda es un pupitre, un viejo armario y un pizarrón cubierto de telas de araña.

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00:13:21,399 --> 00:13:29,559

Siluetas de ganado que regresan a la aldea de noche.

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00:13:29,559 --> 00:13:39,320

Timelapse del atardecer sobre el lago Faguibine.

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00:13:39,320 -> 00:14:15

Extracto de Patrick Youssef, director de operaciones del CICR para África (inglés – 36”)

“El cambio climático afecta a las personas más pobres y vulnerables del mundo Lo vemos específicamente con las personas afectadas a causa de guerras, violencia y muchas otras situaciones que inciden en su vida cotidiana. Por desgracia, los agricultores y otras comunidades son incapaces de hacer frente al cambio climático. Desde la COP26, exhortamos a los dirigentes mundiales a adoptar medidas concretas y un compromiso concreto para acercar la acción climática a quienes sufren en silencio, allí donde, desafortunadamente, y hasta la actualidad, la acción ha sido, cuanto menos, decepcionante.”

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00:14:15

FIN 

Más información:

Halimatou Amadou

Relaciones con los medios de comunicación del CICR, Dakar

M: + 221 781 864 687 - Correo electrónico: hamadou@icrc.org.


Aurélie Lachant
Relaciones con los medios de comunicación del CICR, Ginebra
M: 
+41 (0)79 244 64 05 – Correo electrónico: alachant@icrc.org

Patrick Mégevand

Responsable de comunicación del CICR, Bamako

M: +223 76 99 63 75 – Correo electrónico: megevand@icrc.org 

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