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Las víctimas deberían ser parte central de la agenda pública en Colombia


Bogotá - Los retos de implementar lo acordado por el Gobierno colombiano y las FARC-EP, la incertidumbre ante las negociaciones con el ELN, la inseguridad en algunas de las zonas más apartadas del país, el drama de las personas desaparecidas y la grave crisis carcelaria preocupan especialmente a la organización humanitaria.

"La implementación efectiva de las dimensiones humanitarias del Acuerdo de Paz no puede retrasarse más. A pesar de los recientes avances en torno a la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD), sigue siendo preocupante la demora de su puesta en marcha operativa", afirmó Christoph Harnisch, jefe de la delegación del CICR en Colombia, durante la rueda de prensa del balance anual Retos Humanitarios 2018.

"Es hora de que las víctimas de tantos años de conflicto reciban la atención que merecen. Si Colombia quiere realmente superar tantos años de dolor, debe asegurarse de que las víctimas ocupen un lugar central en la agenda pública del país", indicó.

Para el CICR, la búsqueda de las personas desaparecidas es el principal reto humanitario que enfrenta el país. En 2017, la organización contribuyó a que 271 personas recibieran noticias sobre el paradero de familiares que estaban desaparecidos. De ellas, 133 restablecieron el contacto perdido y otras 138 fueron notificadas del fallecimiento de su ser querido. Además, los cuerpos de diecinueve personas que fallecieron en zonas de conflicto fueron recuperados y entregados a las autoridades para su identificación.

El CICR ve con preocupación que las partes en conflicto incumplen las normas humanitarias. Durante 2017, la Institución hizo seguimiento de más de 550 casos de violaciones recientes del derecho internacional humanitario y del derecho internacional de los derechos humanos en las zonas del país donde tiene presencia.  Los conflictos armados que continúan con el ELN, el EPL, las AGC y las estructuras de las FARC-EP pertenecientes al antiguo Bloque Oriental que no se acogieron al proceso de paz siguen afectando gravemente a la población civil más vulnerable".

En 2017, la acción del CICR benefició a 65.700 personas. "Hemos trabajado en iniciativas que se relacionan con el acompañamiento de la búsqueda de personas desaparecidas, la ayuda de emergencia a los desplazados, el apoyo a las víctimas de violencia sexual, la educación para la reducción del riesgo de accidentes por artefactos explosivos y otras actividades para responder a las necesidades de las personas afectadas por el conflicto y la violencia armada", explicó Christoph Vogt, coordinador de las operaciones en el terreno del CICR en Colombia. Tan solo en 2017, el CICR desplegó catorce operaciones humanitarias de emergencia en el país.

Tras casi cincuenta años de trabajo en Colombia, el CICR es testigo de la capacidad de superación de cientos de miles de colombianos que, aun ante las más dolorosas circunstancias, han encontrado el lado positivo de las adversidades.

"En un año decisivo para el país, el CICR mantiene la determinación de prestar ayuda a las víctimas del conflicto y de la violencia armada. Como organización humanitaria y neutral, seguimos a disposición de los colombianos para contribuir con nuestro trabajo a aliviar el sufrimiento causado por la violencia", concluyó Harnisch.

Para obtener más información o concertar entrevistas:

Isabel Ortigosa, CICR, Bogotá, tel.: +57 311 491 07 89
iortigosabarbero@icrc.org

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